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Cooperación Internacional: cuestión de necesidad


Director: D. Marco Antonio R. Días

División de Educación Superior. UNESCO

El autor define la cooperación internacional como la respuesta a una necesidad, "en los tiempos actuales ninguna organización, especialmente las universitarias, puede vivir sola". Pone de manifiesto las dificultades que existen cuando la cooperación se da entre culturas diferentes, donde hay que salvar las barreras culturales y, sobre todo, las lingüísticas. En este sentido, se refiere a la ventaja que supone para España contar con 392 millones de personas que hablan la misma lengua, el español. El autor defiende que "todos tienen que aprender con la cooperación", tanto las Universidades de los países desarrollados como las de los países en desarrollo. Finalmente sugiere, para España, un órgano que coordine la cooperación internacional de las Universidades españolas, mantenga actualizada la información en esa materia, informe a los miembros y planifique el trabajo. A juicio del autor ese órgano podría ser la CRUE.

1. Introducción

La UNESCO está desarrollando en el mundo entero una serie de conferencias regionales, como preparación de la conferencia mundial de octubre de 1998, y en todos los debates se pone de manifiesto el hecho de que la cooperación internacional responde a una necesidad. Todos destacan que de la misma manera como desde el punto de vista psicológico es muy duro para un individuo vivir solo, lo mismo pasa, en los tiempos actuales, con las organizaciones, en particular las instituciones universitarias que, de ninguna manera, pueden subsistir solas.

Hay un consenso según el cual la cooperación deberá concebirse como parte integrante de las misiones institucionales de los establecimientos y sistemas de educación superior. Se avanza la idea de que las organizaciones intergubernamentales, los organismos donantes y las organizaciones no gubernamentales deberán ampliar su acción para desarrollar proyectos de cooperación interuniversitaria en particular mediante el hermanamiento de instituciones basados en la solidaridad, a ejemplo de lo que ocurre con los proyectos del programa Unitwin y de cátedras UNESCO.

La creación de unidades para promover la cooperación internacional es una idea aceptada en todas partes. La modalidad consistente en utilizar redes basadas en la solidaridad y la igualdad entre los miembros se torna también una idea fuerza, garantizando la unión de los establecimientos y sistemas de educación superior en torno a la idea de la renovación de sus misiones, con vistas a la creación de una sociedad mejor.

2. La lengua, un elemento importante

Hace casi diez años, en 1988, la Asociación de Universidades y Colegios de Canadá organizó una conferencia en Montreal justamente sobre este tema. Durante los debates, una señora - es interesante comprobar que muchas veces son las mujeres las que más se preocupan y mayor sensibilidad muestran por los problemas de cooperación internacional, en muchas Universidades de América del Norte y también aquí en Europa -, la responsable de la sección de cooperación internacional de una gran Universidad canadiense tomó la palabra y dijo que para organizar la cooperación internacional había que tener mucho cuidado. Añadió que en la búsqueda de las instituciones con quién asociarse, se debían ver todos los detalles y opinó que la cooperación era como el matrimonio, se tenía que elegir con mucha prudencia el compañero para evitar sorpresas desagradables en el futuro y para que los resultados fueran relativamente buenos.

En la clausura de esta conferencia canadiense, yo hice una referencia a esta comparación, calificándola como peligrosa porque mucha gente podría concluir que la colaboración era imposible. En verdad, la cooperación, principalmente la cooperación internacional, es difícil, los obstáculos de toda naturaleza, incluyendo los culturales, son enormes.

En realidad, la lengua puede constituir un problema que la gente que se ocupa de cooperación muchas veces no lo imagina. Pero hay una constatación hecha por todos aquellos que se interesan por los problemas de cooperación entre personas de culturas diferentes: las barreras culturales y en particular las barreras lingüísticas son muy importantes.

Menciono ahora un ejemplo problemático del tipo de cooperación que se hacía hasta finales de los años ochenta. Algunos países del Este enviaban como maestros cooperantes a países de África individuos que no hablaban la lengua de estos países y tenían que tener intérpretes a su lado. Pueden ustedes imaginar lo que esto representaba desde el punto de vista pedagógico. El resultado era muy negativo. Otro caso, en la misma línea, fue lo que resultó de una misión intersectorial enviada por la UNESCO a un país africano en los inicios de los años ochenta. Los miembros de la misión se quedaron en este país unas dos o tres semanas. El informe que hicieron no era malo. Al contrario, los datos eran presentados de manera clara y objetiva. Sin embargo, el informe fue rechazado por las autoridades locales, y luego se supo que el hecho de que ningún miembro de la misión hablara el idioma del país en cuestión creó un bloqueo. En consecuencia, los mensajes no fueron aceptados.

El factor lengua es pues importante y puede, en muchos casos, constituir una ventaja inconmensurable. Y en esto, las universidades españolas empiezan ganando. En la actualidad hay alrededor de 400 millones de personas en el mundo que hablan español. Cuando se piensa en la cooperación iberoamericana, con cerca de 200 millones de personas que hablan portugués, llegamos a casi 600 millones de personas que pueden comunicarse en estos dos idiomas sin grandes dificultades.

Recientemente, el diario "El País" ha hecho un análisis de lo que pasa en Estados Unidos en materia de desarrollo lingüístico y de crecimiento de la participación de la población de habla hispana. En la misma línea, en una conferencia celebrada en Puerto Rico, en el mes de mayo pasado (1997) se consideró que en el año 2050, el 25 % de la población de Estados Unidos será de habla hispana. Hay quienes dicen que los latinos ya son más numerosos que los negros. Hay ciudades importantes donde el 60% a 70% de la población son de habla hispana. En el Estado de California, es un 37,5%. En ciudades como San Antonio de Texas, alrededor del 60 a 65% son de habla española.

3. Ventajas y beneficios

Cuando se analizan las tendencias de la cooperación internacional se comprueba, cada vez más, que hay países que dan prioridad a lo que se llama "el extranjero cercano". En Australia, la cooperación alcanza a los países del Pacífico Sur y de Asia del Sudeste, donde el inglés es la lengua franca. Es verdad que esta opción puede ser considerada natural, pero es verdad también que, dependiendo de la orientación que se de, esto puede transformarse en un instrumento de dominación cultural y como consecuencia de dominación financiera y económica.

Todos aquí sin duda recuerdan que durante las conmemoraciones de los 500 años del descubrimiento de América, muchos consideraron que no había nada que conmemorar porque no se trataba de un encuentro de culturas pero sí de una masacre de culturas. Y se añadía que habría que aprovechar esta conmemoración, 500 años después, para promover, en esta ocasión, un encuentro verdadero entre culturas y hacer un trabajo que podría, de hecho, dar una contribución a la comprehensión entre los pueblos.

Las conferencias regionales que la UNESCO organizó como preparación de la conferencia mundial de octubre de 1998 mostraron también que una cooperación solidaria era importante no sólo para los países denominados en desarrollo, sino a todos los participantes, incluso a los países industrializados. Se constató, por ejemplo, que muchas Universidades europeas están descubriendo hoy las ventajas de la flexibilidad en la organización de los programas curriculares. La utilización de los sistemas de créditos, la necesidad de un enfoque multidisciplinar, la utilización de tecnologías en la administración, en la enseñanza, son algunos ejemplos de estos descubrimientos. Sin embargo, Universidades como la de Concepción en Chile, de Brasilia en Brasil, la Nacional de Costa Rica, por citar tres ejemplos, hace más de 30 años, vienen utilizando todos estos enfoques, que además formaban parte del modelo difundido por el educador Darcy Ribeiro, en varios países de América Latina. El Profesor Bricall notó que hoy la lengua franca de las Universidades es el inglés. Esto puede ser exacto. Es una tendencia muy fuerte, pero es una verdad también que en muchas ocasiones puede y debe ser contrariada si los establecimientos de educación superior iberoamericanos se dan cuenta de que pueden desarrollar mecanismos de cooperación efectivos, aprovechando el hecho de disponer de un patrimonio lingüístico común.

4. Cooperación como parte de la misión

Cuando se planifica la cooperación, es importante conocer cómo funciona y cuáles son sus dificultades y obstáculos. La cooperación implica necesariamente un compromiso a largo plazo de la Universidad, aunque los proyectos tengan por base los esfuerzos de un individuo o grupo de individuos. Y esto muchas veces no se hace porque las Universidades de los países desarrollados no consideran un elemento de su misión general la participación en el desarrollo internacional. Sin embargo, es fundamental y constituirá, sin duda, uno de los puntos importantes que debe ser discutido en París en octubre de 1998.

Por otra parte, los poderes públicos no siempre se dan cuenta de que las Universidades representan una fuerza infrautilizada.

Se puede observar que, en los programas de ayuda o de asistencia o de cooperación para el desarrollo, las Universidades de los países ricos frecuentemente presentan una planificación mediana, mal hecha. Se observa también una mala comunicación entre las instituciones que cooperan, una ausencia de seguimiento estructurado y organizado, una definición de objetivos, que muchas veces se limita a la intención de algunos implicados en este ejercicio de buscar un suplemento de fondos para sus laboratorios o departamentos o un suplemento de salarios.

Los mismos análisis muestran que del lado de las instituciones de los países en desarrollo, la cooperación es sentida muchas veces, no como un instrumento para mejorar su acción sino como una forma de afrontar la penuria de los recursos. Se trata pues, para ellas, de una ayuda, también de una búsqueda de recursos. Además estas instituciones son muchas veces incapaces de cumplir sus compromisos en lo que se refiere al tiempo que su personal debe dedicar a estos proyectos, a la disponibilidad de sus maestros, a las instalaciones que deben poner a disposición de los proyectos, a la habilitación de los expertos llamados a trabajar como contrapartida nacional. Estos son problemas resultantes de dificultades financieras o de falta de capacidad de gestión, pero que en un proceso entre iguales no pueden ser ignorados o tratados de manera paternalista.

Estos son problemas de fondo porque la práctica nos demuestra que se firman muchos acuerdos que no se materializan por falta de condiciones técnicas o de organización. Las Universidades no siempre disponen de fondos y las fuentes de financiación frecuentemente no quieren invertir en este campo y muchas veces las Universidades con las que cooperan, las instituciones participantes en los proyectos no tienen conocimiento de cómo funcionan los mecanismos de financiación. Evidentemente, en este caso, en la planificación, hay que analizar cómo buscar fondos, por un lado y, por otro, cómo garantizar la autosuficiencia de las actividades al final del lanzamiento de un proyecto. Para todo esto, hay soluciones que son buenas, otras no tanto.

5. Tendencias discutibles

Se observa que, como en los años 80, las políticas gubernamentales de los países desarrollados pasaron de la ayuda al comercio, sus Universidades también cambiaron su modus operandi y, ahora, en muchos países y en particular en el mundo anglosajón, ven la educación y la cooperación como un producto de exportación.

Una buena parte de la financiación de las Universidades de ciertos países industrializados se obtiene mediante los estudiantes extranjeros. Lo mismo están haciendo países de nivel intermedio como Australia que, en poco tiempo, ha pasado de los veintitantos acuerdos bilaterales que tenía con Universidades de otros países a dos o tres mil y este número sigue creciendo. Hoy, el 10 % de los estudiantes en este país son extranjeros. Es una política que, a largo plazo, podrá crear problemas porque seguramente una buena parte de ellos buscará la manera de no regresar a su país de origen.

Otra tendencia discutible es la transferencia de lo que se puede llamar "cajas negras", expresión utilizada en la aviación para referirse a los instrumentos que graban todo lo que pasa en las cabinas de mando. Ejemplo típico del fenómeno fue lo que pasó en Bulgaria inmediatamente después de la caída del comunismo en 1989. Una Universidad norteamericana instaló en Blagvoest, en la antigua sede del Partido Comunista, una de sus unidades. El curso que se daba en Bulgaria era el mismo que el de la Universidad en Estados Unidos: el mismo programa, los mismos profesores, los métodos idénticos. La selección había sido rigurosa y los estudiantes, motivados por tener una experiencia occidental, estaban entre los más capaces del país. Era la élite de la élite. Cuando el primer grupo terminó sus estudios de graduación, el "Herald Tribune" publicó un análisis mostrando que más del 80% de los estudiantes que terminaban el curso buscaba un visado para Estados Unidos con el objetivo de seguir estudios de postgrado o de solicitar un empleo. Lo que habían aprendido no tenía nada que ver ni con la realidad cultural ni con la realidad del mercado de Bulgaria.

Estas tendencias - por supuesto tendencias maléficas - se refuerzan con el desarrollo de las nuevas tecnologías. Instituciones en los países desarrollados empiezan a exportar, por Internet, programas completos, la mayoría en inglés, sin ningún vínculo con las necesidades de los países receptores. En lugar de utilizar las nuevas tecnologías para una mejor distribución del saber, esta "transferencia" constituye, de hecho, una modalidad nueva y eficaz de imposición de modelos, configurándose así una nueva forma de neocolonialismo.

6. Solidaridad e intereses legítimos

Un buen ejemplo de cooperación viene de Canadá. Un análisis de la cooperación en este país revela que una proporción significativa de fondos para ayuda al desarrollo fueron utilizados para financiar investigación y proyectos conjuntos entre Universidades canadienses y sus congéneres en países en desarrollo. El objetivo era estimular la formación de capacidades de investigación en el Sur, pero, al mismo tiempo - nadie decía lo contrario - servía para dar recursos adicionales a instituciones y a investigadores canadienses.

Yo me pregunto de forma muy realista: ¿por qué no? Es un hecho que los establecimientos de educación superior en todas las partes ven reducirse sus presupuestos y ésta es una manera legítima y noble de encontrar una solución a sus problemas domésticos, mientras operan en favor de un desarrollo solidario. No hay que tener ningún complejo de culpa por esto.

En 1995, en Canadá había cerca de 1.000 proyectos financiados de esta manera por las agencias de financiación de este país. Y esto es lo contrario de lo que se hace en otras partes, donde, en realidad, lo que se está buscando es establecer simplemente una situación de penetración y de dominio. Tradicionalmente en la cooperación canadiense, se hace por lo menos el esfuerzo de conocer cuáles son las reivindicaciones, necesidades e intereses de las otras partes.

Uno se puede preguntar, ¿al mismo tiempo que se hace la cooperación es justo y legítimo reforzar los intereses del país que suministra la ayuda? Mi experiencia en la UNESCO me lleva a decir que sí. No hay que mantener una posición radical, que era la mía y que es todavía la de muchos académicos en países emergentes.

Hace un mes, escuchaba al ministro francés de Educación, Claude Alegre, analizando la situación de la cooperación en Francia. Mostraba como los fondos para este objetivo habían diminuido en su país y decía que su gobierno, su ministerio junto con el ministerio de la Cooperación, tenían la intención de volver a aumentarlos. Añadía que los estudiantes e investigadores que participan en proyectos de cooperación, más tarde, cuando llegan a ser responsables políticos o empresariales, evidentemente van a querer cooperar "con los otros y no con nosotros".

Esta actitud puede ser considerada cínica por muchos, pero configura una realidad que Estados Unidos, por ejemplo, ya había identificado hace decenios y la utiliza con mucha eficacia. Vean, por ejemplo, lo que han significado en América Latina, durante las dictaduras militares de los años 70, los "Chicago Boys". No se trata de reaccionar con cinismo, pero ignorar esta realidad no parece inteligente. Una vez más, la cuestión es utilizar la realidad para el bien y para el progreso de las sociedades.

El objetivo que busca la UNESCO, por ejemplo, con el programa Unitwin y de Cátedras UNESCO, en el cual las Universidades españolas desempeñan un papel tan importante, es justamente el de desarrollar la cooperación y estimular la formación de capacidades en el Sur. Cada vez que una Universidad española se pone en contacto con la UNESCO para crear un proyecto que lleve el nombre de esta Organización, la discusión que se lleva a cabo es ver cómo este proyecto puede tener una repercusión en América Latina, en África o en otra región. Y esto se está haciendo, hay muchos proyectos que se están desarrollando en este sentido. Ustedes tienen que poner como objetivo y demostrar, incluso, a los gobiernos de los Ayuntamientos, de las Comunidades, al gobierno de España, a las instituciones de cooperación, que a medio o largo plazo esta actitud va a provocar un retorno para España y que esto es un retorno legítimo y muy positivo.

En este momento, hay 34 cátedras UNESCO en las Universidades españolas. Hay cinco cátedras además en las Universidades latinoamericanas, que están coordinadas por Universidades españolas que forman parte del Grupo Santander; hay otras más vinculadas a redes como la de la Red ISA, la del Grupo Coimbra, la de la UNAMAZ (Asociación de Universidades Amazónicas), etc.

Todos los proyectos que se lanzan actualmente, por ejemplo, uno en educación a distancia de la UNED y otro en medio ambiente empiezan desde el principio con un compromiso de acción en actividades de otras regiones, en particular en América Latina. Más importante que esto es que el compromiso implica que representantes de estos países participen en la definición de los objetivos del programa y actúen junto con las Universidades españolas en la gestión de los programas. Un caso ejemplar lo dio recientemente la Universidad de Las Palmas, que lanzó una red telemática con un grupo de Universidades en África del Noroeste, es decir, en Mauritania, Senegal, Gambia y el Sur de Marruecos.

7. Campos para la cooperación

Cada uno de estos elementos tiene, provoca o abre perspectivas de cooperación muy grandes. ¿En qué campos esto se puede llevar a cabo? Nosotros hemos visto que, en el caso concreto del programa Unitwin/Cátedras UNESCO, las Universidades españolas han realizado los siguientes tipos de actividades de cooperación: proyectos de investigación, conferencias, seminarios para postgraduados, simposios a los que acuden investigadores y estudiantes de otras regiones, o bien intercambio de profesores, estudiantes de Universidades españolas que van por su cuenta a Universidades de otras regiones, cursos especiales, coloquios, asistencia a la preparación de reuniones internacionales y ayuda a la creación de relaciones de trabajo con Universidades extranjeras. Podría citar varios proyectos. Uno que puede ser considerado ejemplar es el de la Universidad de Deusto en cooperación con las Universidades católicas de América Latina. Estas instituciones ejercen en sus países una función pública, aunque sean organizadas en el cuadro del derecho privado, no son Universidades públicas, pero no actúan como otras Universidades privadas que tienen objetivos meramente comerciales. Un proyecto como el de Deusto para la formación de profesores de Universidades católicas tiene un potencial multiplicador que las empresas y gobiernos en España no pueden ignorar.

Quiero repetir que, en estas conferencias regionales, una de las conclusiones fundamentales es que toda Universidad incluya en su misión la cooperación internacional y que establezca unidades especiales para cooperación internacional con objetivos muy definidos.

Se necesita un órgano que coordine esta materia, que se ocupe de la sensibilización de los miembros de la comunidad universitaria y del público en general; que sea el representante oficial de la Universidad en lo que se refiere a las relaciones internacionales, junto a los servicios gubernamentales, nacionales, las asociaciones universitarias y los organismos de desarrollo internacional; que coordine las acciones de cooperación internacional de los miembros de la comunidad universitaria y facilite su ejecución; que aconseje a la dirección de las Universidades en el momento de la elaboración y de la negociación de los acuerdos de cooperación y en el momento en el que se firmen los protocolos de intercambio; que asegure el seguimiento de las actividades; que tenga siempre actualizada la lista de las reuniones internacionales; que asegure la difusión de las informaciones apropiadas; que mantenga al día la lista de acuerdos; que asegure también la función de relaciones públicas de las Universidades mediante la preparación de programas de estancia de los visitantes de otras instituciones en sus Universidades; que aconseje a las Universidades para la aplicación, en lo que se refiere a las conversiones culturales, que vinculan a los gobiernos de esos países con los gobiernos extranjeros; y, finalmente, que facilite la evaluación de las acciones de cooperación de las Universidades.

8. Función de la CRUE

Junto con esto, podríamos preguntarnos, ¿cuál sería o cuál podría ser la función de instituciones como la CRUE, en este campo? Nuestra experiencia en la UNESCO, en la experiencia de trabajo con las Universidades españolas, hemos sentido una falta muy grande de coordinación, que no representa control, que no bloquee las iniciativas de las Universidades.

Hace tres o cuatro años, en una reunión del grupo Santander y la Universidad de Valladolid, un representante de un programa de cooperación de España, decía que el programa no había podido distribuir todas las recursos previstos para becas por falta de candidatos. Esto me pareció raro porque si se toma en cuenta solamente las necesidades de las cátedras UNESCO de las Universidades españolas, todos estos fondos podrían ser utilizados sin problemas. Nos pusimos de acuerdo para una reunión para establecer un programa conjunto, fijamos la cita y un día antes de que la reunión fuera organizada, esta persona me llamó para decirme que había sido enviada a otra reunión y que se fijaría otra fecha. Bueno, esto ocurrió hace tres o cuatro años y la nueva fecha jamás se fijó.

Este es un ejemplo pequeño, pero se ve que hay una multiplicación de iniciativas, algunas con los mismos objetivos que las cátedras UNESCO y que si hubiera una acción conjunta, esto podría mejorar la eficacia del sistema.

No se si sería la CRUE quien podría hacerlo, pero existe la necesidad de un trabajo conjunto de las Universidades. Yo sentí la falta y la siento muy frecuentemente. Hay que tener en cuenta que los proyectos del Programa Unitwin, aunque bajo el nombre de la Organización, no pertenecen a la UNESCO, pertenecen a las Universidades o a las redes que los mantienen.

Me pregunto si la CRUE, además de esto, no podría tomar otras funciones en el campo de la cooperación internacional, como:

• Transformarse en un observatorio de las tendencias en la cooperación internacional. Porque se van produciendo cambios de tendencias y es importante que las instituciones de un país se sitúen, viendo cuáles son las experiencias innovadoras en el mundo entero y estrechando relaciones con organizaciones internacionales gubernamentales, del tipo de la UNESCO, de la UCE, del Banco Mundial, y no gubernamentales, del tipo de la Asociación Internacional de Universidades, la Asociación de Universidades Europeas y otras. A nivel internacional, las redes de cátedras sobre educación superior intentan hacerlo, pero a nivel de cada país, las soluciones tienen que ser específicas.

• En complemento, otra responsabilidad sería la de proporcionar información a sus miembros tratando de separar el grano de la paja, aclarando las acciones que hay que tomar frente a otras organizaciones.

• Ayudar a establecer contactos con Universidades e instituciones de educación superior de los países en vías de desarrollo y a definir y elaborar proyectos de cooperación; en otros términos, ayudar a la planificación de la cooperación.

Yo diría que la cooperación se ha vuelto tan compleja que, sin querer burocratizar, la CRUE podría ayudar mucho si elabora un vademécum de la cooperación internacional, una guía de planificación de proyectos, de asociación y hermanamiento de Universidades, una guía donde se muestren o se indiquen todas las organizaciones que trabajan en la cooperación internacional, manera de trabajar, modelos de acuerdos, etc. Esto parece una cosa muy elemental pero es de una utilidad increíble. Mucha gente pierde la oportunidad de concurrir a proyectos en la Unión Europea o aún de obtener pequeños "fondos de semilla" en organizaciones como UNESCO y otras, simplemente porque los desconocen. Por ejemplo, nosotros estamos ahora en noviembre, es el momento en que las comisiones nacionales de los países presentan a la UNESCO proyectos, dentro de lo que se llama el Programa de Participación, que concede "fondos semilla" a proyectos de interés nacional, compatibles con el programa de la UNESCO. Tradicionalmente los países no presentan proyectos para las Universidades, lo que podría y debía hacerse.

En particular, para el programa Unitwin en España, veo la necesidad de que los miembros de las Universidades que participan en el programa coordinen su acción y ahí la CRUE también podría ser funcional.

Además, la Asociación podría colaborar con las Universidades para una definición de políticas de cooperación, estudiar la posibilidad de crear una red de responsables de cooperación universitaria e internacional, no sólo de España sino para los países con los cuales España coopere y estimular la utilización de las nuevas tecnologías, en particular Internet, para el desarrollo de la cooperación.

9. Conclusiones

Todas estas medidas van dirigidas a una cooperación que debe apuntar a mejorar la calidad de la Universidad. Pero no hay que olvidar que antes de preguntar qué tipo de Universidad se quiere construir, hay que analizar y decidir sobre qué tipo de sociedad queremos construir, qué tipo de orden mundial queremos ayudar a establecer.

Este nuevo orden se anunció en el 89 con la caída del comunismo y, en realidad, qué era, ¿era un nuevo orden del nuevo imperio mundial, un nuevo orden de dominación, total, exclusivo ó un nuevo orden de cooperación, de intercambio, que busca una nueva fórmula de convivencia dentro de la humanidad?

Otro punto que las conferencias regionales de la UNESCO han mostrado, y sobre el que también la CRUE podría reflexionar y lanzar alguna acción, es que la Universidad no debe actuar aislada del conjunto del sistema educacional. Esto fue una gran trampa que expertos internacionales han utilizado y utilizan contra la educación superior, diciendo que la educación superior es para la élite, cuando sin una educación superior que tenga una visión de conjunto, no se forma adecuadamente a los maestros, no se prepara a la gente que va a hacer investigación educacional, no se beneficia el conjunto de la población.

Para la CRUE, pensar en transformarse en un instrumento que facilite la coordinación positiva, no de control, de los proyectos de cooperación, principalmente en este marco de un mundo en el que la cooperación es muy difícil, me parece muy positivo.

Y aquí regreso de nuevo al punto de partida. Conté una historia de la responsable canadiense de Relaciones Internacionales que decía que la cooperación era como el matrimonio. Dos o tres años después de esta declaración, regresé a Canadá, la llamé y me invitó a ir al Rectorado de su Universidad, para una comida en el restaurante del Rectorado. Cuando llegué me di cuenta que ella seguía en el Rectorado, pero ya no se ocupaba de cooperación internacional. Y cuando pregunté por su familia, me habló de sus hijos pero no habló de su marido. Le pregunté por su marido y me dijo que se había divorciado. Entonces le dije, "bueno en este caso tú no crees que la cooperación sea posible". Y ella dijo, "no, no, al contrario, me di cuenta que la cooperación en el matrimonio es muy difícil, pero en la vida hay que seguir, hay que intentar buscar soluciones".

Y yo creo que nosotros no tenemos que seguir con nuestra filosofía occidental, de búsqueda de resultados inmediatos. Hay que tener la filosofía oriental, ver a largo plazo, como los chinos que dicen, "cuando está oscuro es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad".